
EL EMBRUJO DE LA
LUNA
Antes del advenimiento de
los calendarios, el rey (u hombre de de la luna) era el responsable de
observar los ciclos lunares y de informar a los miembros de la tribu de cuando
llegaría la luna nueva para que pudiesen empezar las actividades relacionadas
con la luna creciente. Seguía observando durante todo el mes lunar e
informando a los miembros de la tribu acerca de cada fase. Cualquier
ceremonia, aunque la dirigiera el jefe de la tribu, siempre estaba presidida
por mujeres, a quienes se consideraban potenciadoras
de la energía lunar.
Tradicionalmente, la luna tiene tres fases: Nueva, Llena y
menguante/nueva. Estas tres fases se personificaba por medio de la trinidad
lunar, que representa a la doncella, la madre y la anciana.
La
Luna Creciente
Vinculada a
Artemisa, la luna creciente anuncia el inicio de un nuevo ciclo y es el
momento de pedir nuevas oportunidades. En el circulo mágico, la luna creciente
está en el este, el lugar de donde sale la Luna y del amanecer. Esta esbelta
belleza se considera joven y vulnerable, henchida del potencial de una futura
luna llena, pero que todavía no se ha hecho realidad. La luna creciente es la
doncella, la inocente, la concepción y es un buen momento para trabajar en la
salud y el crecimiento personal y poner en práctica los planes para el mes
siguiente.
El periodo de la
luna creciente dura aproximadamente tres días del segundo cuarto. El segundo
cuarto es un momento de expansión, de desarrollo y crecimiento y se puede
seguir utilizando para los mismos propósitos que la Luna Nueva, mientras se ha
asegurado que ha realizado el trabajo preliminar. La manera de reconocer la
luna creciente es comprobando que sus “cuernos” miran a la izquierda. Durante
el segundo cuarto, vera iluminada la mitad de la superficie de la luna.
La Luna Llena
La luna llena es la
luna en su plenitud y máxima madurez. Representada por Isis, Selene y Diana,
entre otras, es la personificación de la fertilidad, de la abundancia y de la
iluminación. Es la luna en su momento femenino más poderoso y por ello, es la
que trae los frutos, la que estimula el crecimiento de las semillas. Conviene
apelar a la luna llena para que de fertilidad a los campos y a los cuerpos y
para que los viajes por agua sean seguros. El momento más poderoso para la
magia de la luna llena se produce durante los tres días anteriores a la luna
llena y en el preciso momento de la luna llena. Es el tercer cuarto.
En las ceremonias de
la luna llena, la suma sacerdotisa atrae hacia si la energía de la luna y
personifica el gran misterio de lo femenino al adoptar la posición de estrella
de cinco puntas dentro del círculo sagrado que se ha trazado. Después se
siente llena y renovada, por lo que posee la fuerza necesaria para completar
el siguiente ciclo de acontecimientos de su vida y de la vida de su comunidad.
Ahora la sacerdotisa puede suplicar ayuda para los demás, solicitar
bendiciones y curaciones para quienes la necesitan y pedir cualquiera de sus
deseos.
El periodo de la
luna llena también es muy conocido por ser el tiempo propicio para la
inestabilidad emocional o “comportamiento lunático” (derivado de la Luna). La
poderosa energía de la luna llena puede llegar a provocar en todo un aumento
de las cosas, a veces bueno o no tan bueno. Las personas influenciables por la
luna llena se sentirán más inestables. En el ciclo reproductor femenino, la
luna llena es el momento de la ovulación.
La Luna
Menguante/Nueva
Hécate
(la diosa de la magia, la brujería y de la sabiduría), Cibeles y Ceridwen
rigen esta fase de la luna. La luna menguante es el momento para deshacerse de
las cosas, dejarlas marchar, ponerlas en libertad. También es el momento para
lograr sagacidad. Es el mejor momento para las curaciones pero hay que tener
en cuenta a estas diosas que son poderosas. Los días de la luna menguante
conforman el cuarto (cuando esta iluminado el lado izquierdo de la luna y no
se ve el lado derecho). Después de este periodo, la luna entra en el poder
creciente del primer cuarto, la primera fase del ciclo lunar. Es la parte
necesaria del ciclo, cuando las cosas se refugian en si mismas, se hunden en
la tierra y descansan un poco antes de que la fuerza de la luna creciente
vuelva a sacarlas afuera.
Sin embargo, es la
época más poderosa para alcanzar el entendimiento, y lo ideal seria dedicarla
a la contemplación, la meditación y la preparación, buscando la guía
espiritual de Isis, diosa madre de la luna, o de Sofía, la señora de la
sabiduría. La fase nueva de la luna no es momento para la actividad, a menos
que sea de naturaleza prohibida, y para esto es mejor la luna menguante, del
primero al cuarto DIA a partir de la luna llena, y no en las noches de
autentica oscuridad, salvo que se sepa que se esta haciendo.
Hécate
como diosa del averno, se representa con una cabellera de serpientes como
Medusa la Gorgona. Lleva una antorcha y la acompañan perros de caza.
Hécate es, además, la diosa de las encrucijadas, y
esta es posiblemente la razón por la que se colgaba a los malhechores en
horcas que solían erigirse en encrucijadas. Se dejaban a
Hécate, la diosa de la fase oscura de la luna.


Animales Simbólicos
de la Luna
Algunos animales tienen profundos vínculos con la Luna y se han convertido en
sus símbolos. A parte de los siguientes, cualquier animal
que tenga que ver con el agua, como la rana el sapo o el pez, guardará
relación con la >Luna de alguna medida.
Los otros animales son el lobo: el lobo está muy vinculado a los aspectos
psíquicos de la Luna. La rana: durante mucho tiempo se pensó que las ranas
llevaban las almas de los muertos a la Luna. Es probable que los talismanes de
rana que han sido descubiertos en antiguas tumbas egipcias fueran los símbolos
de la resurrección en el mundo espiritual de la luna. El gato: forman parte de
la vida doméstica de las personas, pero llevan una
vida misteriosa e independiente, en particular por la noche; la afinidad del
gato con la luna es profunda. La lechuza: las lechuzas representan la
sabiduría y cuanto más se escucha su canto es en las noches de Luna Llena de
los meses de invierno, permaneciendo en silencio durante la mayor parte del
resto del año. Vinculada a Hécate, diosa de la
Luna Nueva es significativo que a menudo se haga notar antes de la muerte de
alguien cercano, también puede representar el miedo a la oscuridad.

Los Colores de la
Luna
Al igual que los planetas de nuestro Sistema
Solar, hay colores que se asocian tradicionalmente a la Luna.
Utilicen y lleven los colores lunares adecuado simplemente para mantener su
relación con estas fases y ser más consciente de sus ciclos e
influencia.
El blanco siempre se ha vinculado a la inocencia
y a la pureza y, por lo tanto representa a la Luna
Creciente y a la Nueva.
La plata, como color y como metal, es la que posee las asociaciones lunares
más favorables gracias a su serenidad y fluidez. Las joyas de plata,
especialmente si se llevan durante la fase de Luna Nueva a Luna Llena, mejoran
todas las características mágicas de la Luna y contribuyen a conectar la
intuición con las energía lunares. El azul celeste es asociado desde hace
mucho tiempo a la Virgen María, una señora de la Luna, y es un color muy
curativo. Puede aliviar, calmar y sosegar emociones enardecidas, enfermedades
o quemaduras y picaduras después de haber recibido la atención médica
apropiada. El negro es un color muy vilipendiado en algunos ámbitos, es el
color de la Luna Nueva, cuando el mundo interior habla con mayor claridad. Se
relaciona con Hécate, diosa de la muerte y del
averno. El negro es un color silencioso e interior, así que se puede llevar a
modo de protección o cuando se busca sagacidad.
Cristales
Lunares
La Luna ha sido venerada y relacionada con piedras
sagradas especiales desde hace miles de años. Tradicionalmente, las
piedras blancas se asocian a la Luna Creciente y Llena y las piedras negras u
oscuras a las fases menguante y nueva. Estos cristales le ayudan a sintonizar
sus vibraciones con las de ella (la Luna) induciendo de este modo sueños más
definidos, percepciones más intensas y entendimiento emocional. Algunos
cristales lunares tienen un efecto regulador del ciclo menstrual, de los
sueños y de la emociones. Los cristales
más sen consonancia con la Luna son.
-
Celestina: en su variedad blanco-azul.
-
Piedra Luna: equilibra el ciclo hormonal, calma emociones
agitadas en especial motivada por asuntos familiares e induce sueños lúcidos.
-
Agua Marina: de color azul sólido. Es el cristal perfecto para
los sueño, te pone en sintonía con los ritmos del mar y las profundidades del
espíritu para que se pueda acceder a la sabiduría.
-
Piedra Blanca Redonda: cualquier piedra redonda de color blanco
puede representar a la Luna Llena o intensifica
su conexión con la
Luna.
-
Azurita: conocida como la piedra del cielo.
Ayuda a sintonizar la mente con el mundo psíquico.
Su color oscila entre el azul oscuro y el azul celeste, uno de los colores
lunares.
-
Perla: las perlas son símbolos de la Luna porque se forman en
el mar. Representan la pureza, la transparencia y la gracia y conviene
utilizarla para acrecentar estas cualidades.
-
Cuarzo Transparente: un cristal que parece agua helada. El
cuarzo transparente tiene una gran afinidad con la
Luna y se utiliza para multiplicar y dirigir los rayos lunares en las
ceremonias de curación.