Según el modelo de déficit
de conductas, el fracaso social se explica por la carencia de
comportamientos adecuados en los repertorios conductuales de las
personas. Aunque en la mayoría de las ocasiones éstas poseen los
elementos conductuales básicos (contacto ocular, gestos
descriptivos, vocabulario apropiado), no obstante fracasan al
tratar de combinarlos (por ejemplo, al dar una charla frente a una
audiencia). Estos mismos factores explican la ansiedad que los
sujetos experimentan en las distintas situaciones sociales; las
personas se encuentran ansiosas al no saber cómo comportarse, o al
hacerlo de una forma incorrecta y poco reforzarte. Esta conducta
inadaptada se debe fundamentalmente a una socialización
deficiente, o a la falta de experiencia social (Trower, 1978).
El objetivo principal de
cualquier forma de intervención, debe enfocarse a la adquisición
de aquellas conductas necesarias, que resulten más eficaces en las
distintas situaciones sociales, si bien se asume que una vez se
hayan efectuado estas modificaciones conductuales se producirán
cambios correlativos a otros niveles (actitudinal, emocional,
cognitivo).
Una explicación
complementaria de la anterior, consiste en suponer que las
conductas inadaptadas se deben a la carencia o uso erróneo de
habilidades perceptivas o cognitivas, produciéndose
discriminaciones defectuosas, e interpretaciones incorrectas de
las señales sociales. Para alcanzar las metas sociales las
personas deben de llevar a cabo comportamientos hábiles, en una
constante interacción con el medio social. El fracaso social se
explica como un cortocircuito producido en algún punto de este
ciclo; las interrupciones pueden producirse, por tanto, al nivel
motivacional, perceptual, cognitivo y motor, o en la retroacción
con el mundo social.
La ansiedad es un factor
crítico en la producción y mantenimiento de los componentes
inadaptados. Se asume que las personas poseen en sus repertorios
las conductas y habilidades necesarias, pero no las exhiben debido
a la ansiedad condicionada a ciertos estímulos que configuran las
situaciones sociales. El objetivo principal del enfoque
terapéutico consiste en eliminar o reducir la ansiedad que
interfiere la emisión de respuestas adecuadas.
El Entrenamiento en
Habilidades Sociales se compone de un conjunto de técnicas,
elaboradas a partir de los principios de la Psicología del
aprendizaje, y en concreto del aprendizaje social, que se enfocan
a la adquisición de comportamientos eficaces, inexistentes en los
repertorios conductuales de las personas.
Como aplicaciones más
importantes se pueden destacar:
-
Problemas de
comunicación, conversación, interacción.
-
Relaciones familiares y
de pareja.
-
Grupos especiales y
marginados.
-
Conductas antisociales.
Delincuencia.
-
Depresión y tendencias
suicidas.
-
Alcoholismo y
drogadicción.
-
Preparación para la
entrevista de selección.
-
Formación de
profesionales.
-
Habilidades de
supervisión.
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