Consejo y orientación es una
traducción libre y aproximada de la palabra inglesa “Counseling”,
pues no hay una palabra exacta en castellano. Para la División de
Psicología del Counseling de la Asociación Americana de
Psicología, identifica a los objetivos del Consejo y Orientación
como “una ayuda a la persona para que supere los obstáculos que
impiden su desarrollo personal, dondequiera que tales obstáculos
se encuentren y un estímulo para alcanzar el desarrollo óptimo de
los recursos personales. La mayor parte de los psicoterapeutas
admitirían también estos objetivos para la Psicoterapia. Tyler,
pretendiendo distinguir entre Consejo y Psicoterapia, afirma que
no es tarea del consejero “eliminar deficiencias físicas o
mentales, o superar limitaciones personales”. Esta es
evidentemente tarea del terapeuta, ya que la actividad de éste
“está enfocada esencialmente al cambio de las estructuras del
desarrollo más que a la realización de ese cambio”, mientras que
el consejero no pretende “reparar los daños hechos al paciente en
el pasado, ni estimular el desarrollo de los aspectos inmaduros de
la personalidad”, sino más bien “ayudar a la persona a obtener un
claro sentido de su identidad personal”, aceptando sus
limitaciones.
La distinción hecha por muchos es
que el consejero trabaja con individuos que están dentro de los
límites de la normalidad, y cuyos problemas están relacionados con
el desarrollo de su potencial, mientras que el psicoterapeuta
trabaja con los individuos que están fuera de lo normal en algún
aspecto. Esto nos lleva a establecer una distinción artificial
según la gravedad del trastorno, en el conjunto ajuste-desajuste.
Cuando un paciente tiene un trastorno emocional serio, o algún
obstáculo le impide funcionar “normalmente” a causa de una
perturbación emocional, el tratamiento que necesita se llama
Psicoterapia o proceso curativo que pretende volver al individuo a
la “normalidad”. Sin embargo, cuando el paciente no está
seriamente perturbado y sólo presenta los problemas de las
personas llamadas “normales”, tales como los que interfieren en el
desarrollo del potencial personal, entonces el proceso utilizado
es Consejo y Orientación. Es evidente, como bien reconoce Tyler,
que no puede trazarse una línea divisoria que las separe. Los que
se llaman consejeros practican la Psicoterapia, así como los
psicoterapeutas practican Consejo y Orientación. Está claro que el
terapeuta, después de un período de psicoterapia, no puede
determinar, ni de hecho lo hace, cuando el paciente está
funcionando a un nivel mínimamente “normal”, de modo que necesita
ser transferido a un orientador para continuar ayudándole. En
cualquier caso, tanto el consejero como el psicoterapeuta aceptan
a los pacientes donde están y les ayudan a llegar tan lejos como
puedan o deseen llegar. El consejero no se limita a trabajar con
clientes “normales”, ni limita sus esfuerzos a aquellos que según
Tyler intentan “conseguir la mejor utilización de las capacidades
que ya poseían”, también les ayuda a aceptar sus propias
limitaciones, y no se interesa e incluso evita los puntos débiles
de la personalidad, ni pretende cambiarla.
Para concluir diré que acudir a
un psicólogo en busca de consejo y orientación no significa estar
“mal de la cabeza” sino recurrir a un profesional que libre de
influencias ambientales y sociales tratará de ayudar a esta
persona a reconducir su conducta y que si observa que subyace una
alteración conductual, tratará de resolverla mediante la
Psicoterapia.